BOGOTA - Las comunidades de paz,
creadas para excluir de sus territorios a los protagonistas del
conflicto armado colombiano, no podrán existir más sin la
presencia de las fuerza pública, anunció el martes el
ministro de Defensa, Jorge Alberto Uribe.
La decisión fue tomada tras una masacre de ocho campesinos en
la Comunidad de Paz de San José de Apartadó, al noroeste del
país, el pasado 21 de febrero cuando, según los altos mandos,
no había presencia militar ni policial en el área. Aunque se
ha sindicado a miembros del ejército como presuntos
responsables del crimen y también a guerrilleros.
"Nuestra decisión es estar en todo el territorio nacional.
El presidente (Alvaro) Uribe ha dicho que en Colombia no habrá
zonas de despeje (militar). No podrá haber comunidades de paz
sin la presencia de la fuerza pública", afirmó el
ministro de Defensa en Radio Caracol.
En Colombia, hay decenas de comunidades de
paz, constituidas desde 1997, por iniciativa de la Iglesia
Católica y de poblaciones indígenas y campesinas.
El ministro explicó que la matanza de San José de Apartadó
pudo ser evitada allí, donde viven 2.500 campesinos, si el
ejército hubiera tenido acceso para proteger a la población.
"La presencia del ejército en San José de Apartadó no ha
sido defensora, ha sido agresora", dijo a la AP el
sacerdote Javier Giraldo, director del Centro de Investigaciones
y Educación Popular (CINEP), uno de los gestores de la
creación de la Comunidad de Paz en ese municipio.
Aseguró que desde que se creó la comunidad,
165 campesinos han sido asesinados o han desaparecidos. De estos
crímenes 20 se atribuyen a las FARC, la principal guerrilla de
Colombia, y 145 al ejército y a los paramilitares.
"Por eso, y porque los militares están agrediendo
permanentemente a la población, ellos piden que esos asesinos
no vuelvan a pisar su territorio", dijo Giraldo.
Según el ministro de Defensa, muchas de esas
muertes han quedado en la impunidad debido a que la fuerza
pública no tiene acceso a la población.
Agregó que el diseño de estas áreas con autonomía de facto
para no permitir el ingreso de la fuerza pública es un
precedente grave, porque la comunidad también podría "decidir
que no se eduque a los niños, que no tenga alcalde, que no
tenga servicio de salud".
Pero el director del CINEP aseguró que lo
que piden los campesinos de San José de Apartadó y otras
comunidades "es el derecho constitucional a la paz,
exigiendo que todos los actores de la guerra—guerrilla,
paramilitares y militares—no estén en sus viviendas y ni en
sus tierras de cultivo".
Los habitantes de San José de Apartadó se han negado a
presentar su testimonio ante la Fiscalía sobre la incursión de
sujetos armados que dieron muerte a machete y disparos a ocho
personas, incluyendo a su líder comunal y a dos de sus hijos
menores. Sostiene que sólo presentarán su versión ante la
Corte Interamericana de Justicia que asumió la protección de
la comunidad.
El sacerdote Giraldo reiteró que no hay duda
que los autores de matanza son miembros "de la brigada 17
de ejército que habían militarizado la zona desde el 17 de
febrero, cuatro días antes de la masacre".
Pero el ministro aseguró que "tenemos informaciones
fundamentadas de que no fue la fuerza pública la causante de la
tragedia", aunque prometió que el gobierno aceptará
cualquier veredicto de la justicia.
"El propósito del gobierno y del Ministerio es que de
todas las investigaciones salga la verdad, no importa cuál sea.
No se trata dehacer una defensa a ultranza de la fu
Articulo 2
Marzo 8 de 2005
10:30 a.m.
Comunidades de paz no podrán existir sin
la la Fuerza Pública, anuncia ministro de Defensa.
Jorge Alberto Uribe dijo que estas zonas
creadas para excluir de su territorio a los protagonistas del
conflicto armado serán replanteadas.
La decisión fue tomada tras una masacre de
ocho campesinos en la Comunidad de Paz de San José de Apartadó,
al noroeste del país, el pasado 21 de febrero cuando, según
los altos mandos, no había presencia militar ni policial en el
área. Aunque se ha sindicado a miembros del ejército como
presuntos responsables del crimen y también a guerrilleros.
"Nuestra decisión es estar en todo el territorio nacional.
El presidente (Alvaro) Uribe ha dicho que en Colombia no habrá
zonas de despeje (militar). No podrá haber comunidades de paz
sin la presencia de la fuerza pública", afirmó el
ministro de Defensa en Radio Caracol.
En Colombia, hay decenas de comunidades de paz, constituidas
desde 1997, por iniciativa de la Iglesia Católica y de
poblaciones indígenas y campesinas.
El ministro explicó que la matanza de San
José de Apartadó pudo ser evitada allí, donde viven 2.500
campesinos, si el ejército hubiera tenido acceso para proteger
a la población.
"La presencia del Ejército en San José de Apartadó no ha
sido defensora, ha sido agresora", dijo el sacerdote Javier
Giraldo, director del Centro de Investigaciones y Educación
Popular (CINEP), uno de los gestores de la creación de la
Comunidad de Paz en ese municipio.
Aseguró que desde que se creó la comunidad, 165 campesinos han
sido asesinados o han desaparecidos. De estos crímenes 20 se
atribuyen a las Farc, la principal guerrilla de Colombia, y 145
al ejército y a los paramilitares.
"Por eso, y porque los militares están
agrediendo permanentemente a la población, ellos piden que esos
asesinos no vuelvan a pisar su territorio", dijo Giraldo.
Según el ministro de Defensa, muchas de esas muertes han
quedado en la impunidad debido a que la fuerza pública no tiene
acceso a la población.
Agregó que el diseño de estas áreas con autonomía de facto
para no permitir el ingreso de la fuerza pública es un
precedente grave, porque la comunidad también podría "decidir
que no se eduque a los niños, que no tenga alcalde, que no
tenga servicio de salud".
Pero el director del CINEP aseguró que lo
que piden los campesinos de San José de Apartadó y otras
comunidades "es el derecho constitucional a la paz,
exigiendo que todos los actores de la guerra—guerrilla,
paramilitares y militares—no estén en sus viviendas y ni en
sus tierras de cultivo2.
Los habitantes de San José de Apartadó se han negado a
presentar su testimonio ante la Fiscalía sobre la incursión de
sujetos armados que dieron muerte a machete y disparos a ocho
personas, incluyendo a su líder comunal y a dos de sus hijos
menores.
Sostiene que sólo presentarán su versión ante la Corte
Interamericana de Justicia que asumió la protección de la
comunidad.
El sacerdote Giraldo reiteró que no hay duda
que los autores de matanza son miembros "de la brigada 17
de Ejército que habían militarizado la zona desde el 17 de
febrero, cuatro días antes de la masacre".
Pero el ministro aseguró que "tenemos informaciones
fundamentadas de que no fue la fuerza pública la causante de la
tragedia", aunque prometió que el gobierno aceptará
cualquier veredicto de la justicia.
"El propósito del gobierno y del Ministerio es que de
todas las investigaciones salga la verdad, no importa cuál sea.
No se trata de hacer una defensa a ultranza de la fuerza
pública", agregó.