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Articoli dal giornale El Colombiano e le dichiarazioni ufficiali
Le informazioni che ci provengono dalla
Colombia sono inquietanti.
Sosteniamo anche noi la comunità ed i suoi membri e siamo
colpiti dal loro coraggio e determinazione.
Sosteniamo anche noi con fermezza la richiesta di
identificazione delle responsabilità.
Tuttavia riteniamo di dover tenere separate le probabili
responsabilità di membri delle forze armate colombiane ( sia di
partecipazione diretta alle nefandezze che di copertura degli
autori) da quelle delle istituzioni colombiane in generale, per
potere facilitare il rinforzo delle posizioni democratiche e di
tutela dei diritti umani all'interno delle stesse.
Ci rendiamo conto che tale atteggiamento è difficile da
mantenere in questo momento di dolore e rabbia, ma che esso
potrebbe essere più proficuo per isolare i criminali.
Pubblichiamo:
a. La dichiarazione
del presidente Uribe (8/03/2005) che si dice intenzionato a
militarizzare le comunità di pace ed imputa all'assenza delle
forze armate dello stato le violenze dei giorni passati
b. articolo apparso su
El Colombiano il 2/03/2005: L'Esercito nega
implicazioni nel massacro
c. Dichiarazione
dell'Alto Commissariato delle Nazioni Unite per i diritti umani:
28/02/2005 (in spagnolo)
d. Dichiarazione
pubblica delle Peace Brigades International – Colombia:
28/02/2005 (in spagnolo)
Dichiarazione del
Presidente Uribe: 8/03/2005
Fuerza pública ingresará a comunidades de
paz en Colombia
JAVIER BAENA Associated Press
BOGOTA' - Las comunidades de paz, creadas
para excluir de sus territorios a los protagonistas del
conflicto armado colombiano, no podrán existir más sin la
presencia de las fuerza pública, anunció el martes el ministro
de Defensa, Jorge Alberto Uribe.
La decisión fue tomada tras una masacre de ocho campesinos en
la Comunidad de Paz de San José de Apartadó, al noroeste del
país, el pasado 21 de febrero cuando, según los altos mandos,
no había presencia militar ni policial en el área. Aunque se
ha sindicado a miembros del ejército como presuntos
responsables del crimen y también a guerrilleros.
"Nuestra decisión es estar en todo el territorio nacional.
El presidente (Alvaro) Uribe ha dicho que en Colombia no habrá
zonas de despeje (militar). No podrá haber comunidades de paz
sin la presencia de la fuerza pública", afirmó el
ministro de Defensa en Radio Caracol.
En Colombia, hay decenas de comunidades de
paz, constituidas desde 1997, por iniciativa de la Iglesia
Católica y de poblaciones indígenas y campesinas.
El ministro explicó que la matanza de San José de Apartadó
pudo ser evitada allí, donde viven 2.500 campesinos, si el
ejército hubiera tenido acceso para proteger a la población.
"La presencia del ejército en San José
de Apartadó no ha sido defensora, ha sido agresora", dijo
a la AP el sacerdote Javier Giraldo, director del Centro de
Investigaciones y Educación Popular (CINEP), uno de los
gestores de la creación de la Comunidad de Paz en ese
municipio.
Aseguró que desde que se creó la comunidad, 165 campesinos han
sido asesinados o han desaparecidos. De estos crímenes 20 se
atribuyen a las FARC, la principal guerrilla de Colombia, y 145
al ejército y a los paramilitares.
"Por eso, y porque los militares están agrediendo
permanentemente a la población, ellos piden que esos asesinos
no vuelvan a pisar su territorio", dijo Giraldo.
Según el ministro de Defensa, muchas de esas
muertes han quedado en la impunidad debido a que la fuerza
pública no tiene acceso a la población.
Agregó que el diseño de estas áreas con autonomía de facto
para no permitir el ingreso de la fuerza pública es un
precedente grave, porque la comunidad también podría "decidir
que no se eduque a los niños, que no tenga alcalde, que no
tenga servicio de salud".
Pero el director del CINEP aseguró que lo
que piden los campesinos de San José de Apartadó y otras
comunidades "es el derecho constitucional a la paz,
exigiendo que todos los actores de la guerra-guerrilla,
paramilitares y militares-no estén en sus viviendas y ni en sus
tierras de cultivo"
Los habitantes de San José de Apartadó se han negado a
presentar su testimonio ante la Fiscalía sobre la incursión de
sujetos armados que dieron muerte a machete y disparos a ocho
personas, incluyendo a su líder comunal y a dos de sus hijos
menores. Sostiene que sólo presentarán su versión ante la
Corte Interamericana de Justicia que asumió la protección de
la comunidad.
El sacerdote Giraldo reiteró que no hay duda
que los autores de matanza son miembros "de la brigada 17
de ejército que habían militarizado la zona desde el 17 de
febrero, cuatro días antes de la masacre".
Pero el ministro aseguró que "tenemos informaciones
fundamentadas de que no fue la fuerza pública la causante de la
tragedia", aunque prometió que el gobierno aceptará
cualquier veredicto de la justicia.
"El propósito del gobierno y del Ministerio es que de
todas las investigaciones salga la verdad, no importa cuál sea."No
se trata de hacer una defensa a ultranza de la fuerza pública",
agregó.
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Quotidiano EL
Colombiano mercoledì 2 marzo 2005
L’ESERCITO NEGA IMPLICAZIONI NEL MASSACRO
Le ONG hanno richiesto che il Congresso
discuta di questo massacro.
Il ministro della Difesa, Jorge Alberto Uribe,
ha respinto le accuse circa la supposta partecipazione dei
militari nel massacro realizzato a San José de Apartadó,
assicurando che non c'erano soldati nella zona quando fu
compiuto.
"Dalle informazioni che abbiamo sinora le Forze Armate non
sono responsabili (...) i soldati che si trovavano più vicini
erano a tre o quattro giorni da li"
Il Comandante delle Forze Militari, il
Generale Carlos Alberto Ospina, ha detto che non si spiega
perché il 23 febbraio, una ONG ha denunciato che i corpi erano
stati squartati quel giorno mentre le fosse dove erano sepolti i
cadaveri "sono state trovate ed aperte dalla Fiscalia il 25
(di febbraio), alle 17:00 e secondo il verbale della Fiscalia,
quelle fosse non erano state aperte prima".
Secondo Ospina, vari abitanti informarono la
commissione d’investigazione dell’Esercito giunta sul posto,
che "il signor Luis Eduardo Guerra, una delle persone
assassinate, aveva espresso l’intenzione di ritirarsi dalla
Comunità di Apartadó".
Un dibattito
Sul tema si sono pronunciati delegati di
organizzazioni dei diritti umani, che hanno chiesto al Congresso
di aprire un dibattito sul controllo politico dell’esercito,
in seguito alle denunce che vedono coinvolti alcuni dei suoi
membri nel massacro.
Questa é la posizione dell’ex sindaco di
Apartadò, Gloria Cuartas, che é intervenuta nell’udienza
pubblica sul tema delle iniziative di Verità Giustizia e
Riparazione.
Per Cuartas, le denunce sono molto concrete e
lo sono anche gli indizi; la situazione merita dunque, un’investigazione
approfondita delle autorità militari e penali ordinarie.
Il fatto é stato anche trattato in un
consiglio di sicurezza che é stato realizzato ieri nella
Gobernación di Antioquia. Il comandante della Polizia dell’Urabá,
Colonnello Yamilk Moreno Arias, ha assicurato che la sua
istituzione ha a disposizione 50 uomini per garantire la
sicurezza nell’area urbana di quella comunità di pace.
Secondo l’ufficiale si attende solo che venga indicato il
luogo in cui costruire la caserma. L’ufficio in Colombia dell’alto
Commissariato dell’ONU per i Diritti Umani condanna il
massacro.
Il suo Direttore Aggiunto, Amerigo Carcaterra,
visiterà oggi San Josè in compagnia di rappresentanti dell’Alto
Commissariato dell’ONU per i Rifugiati, (ACNUR), e sentirà la
Comunità, e differenti autorità civili e militari.
Articolo di GMV.
Traduzione M.R.
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Dichiarazione
dell'Alto Commissariato delle Nazioni Unite per i diritti umani
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NACIONES UNIDAS
ALTO COMISIONADO PARA LOS DERECHOS
HUMANOS
OFICINA EN COLOMBIA |
UNITED NATIONS
HIGH COMMISSIONER FOR HUMAN RIGHTS
OFFICE IN COLOMBIA |
OFICINA EN COLOMBIA DEL ALTO COMISIONADO DE
LAS NACIONES UNIDAS PARA LOS DERECHOS HUMANOS
Condena por matanza en San José de Apartadó
Bogotá, D.C., 28 de febrero de 2005
La Oficina en Colombia del Alto Comisionado
de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos condena la
masacre de la que fueron víctimas: Luis Eduardo Guerra Guerra,
de 35 años; Alfonso Bolívar Tuberquia Graciano, de 30; Sandra
Milena Muñoz Pozo, de 24; Alejandro Pérez Cuirez, no se conoce
la edad; y los niños y jóvenes: Bellanyra Aleiza, de 17 años;
Deiner Andrés Guerra, de 11; Natalia Andrea Tuberquia Muñoz,
de 6; y Santiago Tuberquia Muñoz, de 2.
Estos asesinatos fueron perpetrados entre los
días 21 y 22 de febrero del presente año en la vereda la
Resbalosa de San José de Apartadó. Cinco de los cadáveres
encontrados presentaban mutilaciones con machete y algunas de
estas personas habrían muerto por impacto de bala. Los cuerpos
de las tres víctimas restantes se encontraron en avanzado
estado de descomposición. Las autoridades aún desconocen
quienes fueron los responsables de estos crímenes atroces.
Las víctimas pertenecían a la comunidad de
paz de San José de Apartadó, Antioquia. Entre ellas figura
Eduardo Guerra Guerra, quien era un importante líder de la
comunidad y defensor de derechos
humanos.
La Oficina desea recordar que la comunidad de
San José de Apartadó goza de medidas provisionales de la Corte
Interamericana de Derechos Humanos, y que la Corte
Constitucional colombiana pidió protección efectiva para estos
pobladores, en marzo de 2004. Estas disposiciones obligan al
Estado Colombiano a tomar medidas especiales de seguridad en
favor de la comunidad y de sus integrantes.
Al repudiar estos graves hechos, la Oficina
solicita a las autoridades adelantar una investigación, pronta
y eficaz, que permita esclarecer lo ocurrido, y juzgar y
sancionar a los autores de este crueles crímenes.
La Oficina desea expresar sus sentimientos de
condolencia a los familiares de las víctimas y a la comunidad
de paz de San José de Apartadó.
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Dichiarazione
pubblica delle Peace Brigades International
Declaración Pública Peace Brigades
International -Colombia Londres, 28 de febrero 2005
Los integrantes de Peace Brigades
International Colombia queremos expresar nuestra profunda
consternación y dolor frente al asesinato de Luis Eduardo
Guerra, reconocido líder de la Comunidad de Paz de San José de
Apartadó (Antioquia, Colombia) y de siete personas más
incluyendo mujeres y niños. La cruel masacre de estos civiles
ocurrió entre el 21 y el 22 de febrero.
PBI ha acompañado a Luis Eduardo desde
nuestra llegada a Urabá en 1998. Ha sido uno de los líderes
comunitarios que más admiración nos ha causado por la claridad
y coherencia de su discurso y por su rotundo compromiso con la
paz y los derechos humanos, a pesar de las sistemáticas
amenazas de muerte. A consecuencia de estas amenazas Luis
Eduardo salió de San José de Apartadó, y después de más de
dos años como desplazado interno regresó en el año 2004. PBI
acompañó la tristeza de su salida y la alegría de su vuelta.
Luis Eduardo Guerra representó a la
comunidad de paz en su interlocución con el Gobierno y el
Estado Colombiano, con el Cuerpo Diplomático acreditado en
Colombia y con organismos nacionales y internacionales. Personas
solidarias, políticos, periodistas le conocieron en las giras
que realizó en países como Alemania, Italia, Holanda y Estados
Unidos.
Según los comunicados de la Comunidad de Paz
y de la Corporación Jurídica Libertad - ambas acompañadas por
Peace Brigades International Colombia - testigos presenciales
confirmaron que el 21 de febrero, en cercanías del río Mulatos,
Luis Eduardo Guerra, su hijo, compañera y otra persona fueron
retenidos por hombres armados y uniformados que se identificaron
como pertenecientes a la Brigada XI del Ejército. De allí,
fueron conducidos a una finca perteneciente a Alfonso Bolívar
Tuberquia, miembro del Consejo de Paz de la vereda de Mulatos.
Luis Eduardo Guerra, Alfonso Bolívar y sus
familias desaparecieron desde este día. Varios habitantes
fueron al día siguiente a la finca de Alfonso Bolivar Tuberquia,
y descubrieron huellas de sangre y restos humanos. Desde el
momento en que el Consejo Interno de la Comunidad de Paz supo de
esta información se pidió a los organismos competentes del
Estado que verificaran estos hechos.
El día 25 de febrero la Comunidad de Paz de
San José de Apartadó organizó una comisión de verificación,
a la que fueron invitadas organismos del Estado y ONG nacionales
e internacionales. Esta comisión, que incluyó unas 100
personas de la comunidad, salió caminando desde San José hasta
las veredas Mulatos y la Resbalosa, acompañada por la
Corporación Jurídica Libertad, Peace Brigades Internacional,
Fellowship Of Reconciliation y Concern America. A su vez
funcionarios de la Fiscalía General de la Nación y
Procuraduría Nacional se trasladaron a la zona en helicóptero.
La comisión judicial realizó la exhumación
de una fosa en la finca de Alfonso Bolívar Tuberquia, donde
encontró los cadáveres de tres adultos despedazados y dos
niños de seis y dos años. Más tarde fueron encontrados otros
tres cadáveres (dos adultos y un niño de once años) en las
cercanías de la vereda La Resbalosa. Miembros de la comunidad
los reconocieron como Luis Eduardo Guerra y su familia, el
primero con signos de tortura. En ambos lugares, PBI estuvo
presente.
Esta masacre se inscribe dentro de los
constantes ataques que la Comunidad de Paz de San José de
Apartadó ha enfrentado desde su fundación en 1997, con un
resultado de más de 130 asesinatos, que al día de hoy
continúan en la impunidad.
Es desconcertante que una comunidad con tanto
reconocimiento internacional, que goza de medidas provisionales
de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y para la cual la
Corte Constitucional de Colombia en marzo del 2004 pidió
medidas de protección efectivas, sufra un ataque de semejante
crueldad y la pérdida de uno de sus líderes históricos.
Una vez más Peace Brigades International
pide protección para las personas de la Comunidad de Paz de San
José de Apartadó y para las organizaciones colombianas que
apoyan a la comunidad. Como mejor medida para prevenir futuros
ataques, esperamos una investigación exhaustiva por la cual se
esclarezcan los hechos ocurridos y se tomen las medidas
pertinentes.
Hacemos esta declaración pública
extraordinaria, fuera de nuestros procedimientos habituales,
dada la gravedad de los hechos. Reiteramos nuestro compromiso
con el Proyecto de la Comunidad de Paz de San José de Apartadó
y los acompañamos en su luto. Es nuestra voluntad convertir en
memoria y fuerza la profunda tristeza que hoy nos embarga.
Peace Brigades International - Colombia
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