La Comunidad de Paz de San José de Apartadó
quiere dejar constancia de nuevas acciones en contra de nuestro
caminar y que siguen evidenciando la búsqueda de exterminio
contra nuestra comunidad. Los hechos que dejamos a la historia y
a la humanidad para que algún día sean juzgados son los
siguientes:
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El día 24 de noviembre a las 4:30 p.m. el ejército pasó por
la cancha de San José; la tropa llevaba a un señor detenido y
su hijo de nueve años a quien soltaron a diez minutos de San
José. Antes de dejarlo ir, le dijeron que contara en la
comunidad de paz que tarde o temprano iban a acabarlos, que eran
una comunidad guerrillera, que iban a realizar unos buenos
asesinatos de líderes, que supieran que sólo iban a dejar
tranquilos a los niños.
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El día 25 de noviembre hacia las 5 p.m. en el sitio
conocido como el Mangolo, a la salida de Apartadó hacia San
José, se encontraban tres paramilitares de civil, quienes
detuvieron el carro y revisaron diciendo que estaban haciendo
control.
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El día 26 de noviembre a las 9:20 a.m. la joven Luz Arledy
Tuberquia bajaba en el carro de servicio público de San José
hacia Apartadó y en el retén del ejército ubicado en la
vereda La Balsa se le acercó un soldado que se le presentó
como el capitán del grupo. Le preguntó a Luz Arledy que para
donde llevaba el cacao; ella le contestó que iba a venderlo en
Apartadó. El le dijo que la había visto bajar varias veces y
que si seguía bajando, ellos se encargaban de que le pasara lo
mismo que a Yorbeli Restrepo; luego le dijo que podía irse y
que no se le olvidara la advertencia. (Yorbeli Restrepo fue
asesinada el 2 de octubre por paramilitares).
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El mismo 26 de noviembre, a diez minutos de San José, se dieron
combates entre las 6:00 p.m. y las 6:40 p.m. A las 7:05 p.m.
el ejército entró a San José; al ver esto, la gente les
pidió que salieran debido que colocaban en riesgo la comunidad
sobretodo por los enfrentamientos que se acababan de escuchar.
Cuando la comunidad les dijo que al estar ellos allí entre la
gente los colocaban como escudo; ellos respondieron que lo
hacían para eso, para que le tiraran a la comunidad. Luego
entraron a comprar a las tiendas; cuando los tenderos se negaron
a venderles, golpearon a uno y los obligaron a venderles sus
productos. Varios soldados decían a la gente que la comunidad
era guerrillera y que ellos tenían que acabarla. Con la tropa
iba el señor Wilmar Durango paramilitar que ha realizado robos,
amenazas de muerte (como la de Yorbeli Restrepo) y quien anda
con el ejército. El señor Durango comenzó a burlarse de la
gente diciendo que él podía hacer lo que quisiera y no pasaba
nada, que estuvieran tranquilos que no sabían todo el daño que
iba a realizar a la comunidad h.p. guerrillera. El ejército se
retiró hacia las 7:35 p.m. Con ellos se llevaron al joven
Fernando Cardona Higuita, quien había sido detenido por el
ejército hacia las 2 p.m. en la vereda la Cristalina cuando
estaba recogiendo cacao.
Todos estos hechos evidencian las acciones de
muerte, amenaza y terror contra la comunidad por parte de la
Fuerza Pública. Indudablemente sabemos que se escudan en la
total impunidad para seguir actuando con tranquilidad. Los
paramilitares siguen actuando con libertad y las farsas que
quieren presentarle al mundo de desmovilización y treguas no
engañan a las víctimas. Pero pese a las amenazas, a la muerte,
a todos estos hechos de terror no retrocederemos en nuestros
principios y por ello sabemos que la impunidad que se quiere
hacer a los mas de 144 asesinatos contra la comunidad por parte
del paramilitarismo con el apoyo de las Fuerzas Militares no
podrá extenderse a la humanidad y a la historia. Vivimos un
asedio de destrucción y muerte; a eso es lo que llaman la paz
paramilitar y la protección de las Fuerzas Militares. Sin
embargo no cederemos. Todas las expresiones de terror y amenazas
no serán suficientes para opacar nuestra búsqueda de no estar
con ningún actor armado, actuar con transparencia y solidaridad,
siempre manteniendo la búsqueda de la verdad, la justicia y la
no impunidad. Agradecemos la solidaridad nacional e
internacional porque es este acompañamiento lo que nos da la
esperanza para seguir caminando.
Comunidad de Paz de San José de Apartado
Noviembre 27 de 2004